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Los cambios son acciones que se toman a consecuencia de un evento importante. Para efectuarlos las personas se lo proponen como resoluciones inmediatas y pueden realizarlos con éxito algunas veces, pero en otras ocasiones vuelven a su comportamiento original porque no eran cambios sino instintos. Cuando el nuevo comportamiento no se puede sostener porque de cierta manera es poco familiar, las personas terminan por sentirse frustradas, deprimidas y bajo un enorme stress. Situaciones como las dietas, rupturas amorosas, inestabilidad en los trabajos, entre otros, son algunos ejemplos. Lo que sucede con ciertos comportamientos es que son hábitos, y estas costumbres se han convertido en parte de nuestra personalidad. Por mucho tiempo actuamos convencidos de que lo que hacemos es lo correcto hasta que las experiencias nos demuestran lo contrario. Cuando finalmente despertamos a nuestra realidad producto de un impacto, entonces decidimos cambiar. Sin embargo, las transformaciones son procesos a los cuales también debemos darle la oportunidad de construirse. De la misma manera, en que desde niños elaboramos nuestros marcos referenciales también debemos construir los nuevos parámetros. El cerebro nunca puede erradicar un aprendizaje, pero si lo puede sustituir. Cuando no obtenemos los resultados que deseamos es porque intentamos alterar nuestro comportamiento radicalmente. Por lo general, las acciones que nos acarean resultados negativos son hábitos que han estado con nosotros durante mucho tiempo. Para desaparecer una costumbre hay que sustituirla con un nuevo hábito y practicarlo continuamente hasta hacerlo parte de la rutina diaria. Es como montar bicicleta o aprender a conducir un auto de cambios. La tarea de sustitución requiere de tiempo y paciencia, por lo que muchas veces con apuros no se logran resultados. Si queremos perder peso, es importante estar atento a nuestro sistema de vida, más que a lo que ingerimos. ¿Qué tipo de vida llevamos? ¿Es sedentaria o somos activos? ¿Cómo reparto mis porciones en el plato? ¿Cuáles son mis horarios de comida? Si voy introduciendo cambios paulatinos como la incorporación de tres horas de ejercicio semanal y mi última comida antes de las 7:00 de la noche entonces estaré produciendo otro hábito en mi rutina y eventualmente veré resultados. De esta manera, le doy calidad a mi vida y la transformo de una manera sutil. Cuando éramos niños y aprendíamos a caminar nuestros padres y familiares fueron pacientes con las innumerables caídas y tropiezos que tuvimos. De esta forma, fuimos haciéndonos diestros y maestros del caminar, hoy en día no dudarías por un instante que sabes hacerlo porque eres un experto. Observa con detenimiento cuáles son esos comportamientos que te caracterizan, revisa la forma en que se repiten, e incorpora nuevos métodos al proceso para iniciar la transformación. El cambio total se da como resultado de pequeñas alteraciones, así como cuando caíamos al gatear y volvíamos a intentarlo. Cuando eras bebe no se otorgo un cupo de caídas antes de caminar, tus padres siempre celebraron los pequeños pasos que diste y te dieron la mano cuando te faltó fortaleza. ¿Por qué entonces, tiene que ser diferente ahora que eres adulto?. Aunque no este papá y mamá tú puedes ser generoso y paciente contigo mismo. Entre muchos de los obstáculos que encontramos para producir los cambios que queremos se encuentra el miedo. Es imprescindible por lo tanto, que seas acucioso con tu pensamiento y observes las conversaciones que sostienes en tu mente. Esa voz que constantemente escuchas, que se asemeja a un segundo yo, es la que muchas veces está a cargo de ti, y esa voz es la que hay que aquietar. La conversación interna que se resiste a cambiar siempre te llevará a tu zona de comodidad, demostrándote continuamente que tú estarás mejor donde estabas y que cambiar no vale la pena. Ese reto interno necesita pruebas hasta que puedas silenciarlo y definitivamente se ponga a cargo tu verdadero ser. Muchas personas no se comprometen con el cambio porque desconocen lo que va a suceder. Por eso es recomendable que se produzca poco a poco. Toda situación nueva genera incertidumbre, por eso cambiar significa aprender, y la educación tiene sus etapas. Si estas frente a un momento difícil de tu vida que requiere otra forma de pensamiento, introduce poco a poco distintos soluciones, prueba como te sientes mejor y permite que el nuevo pensamiento pase a ser parte de tu cotidianidad. Toda dificultad que quieras superar es factible siempre y cuando te comprometas y tenga paciencia con el proceso. Muchas veces queremos resultados inmediatos para transformaciones profundas. Aun cuando muchas teorías de cambio como la reingeniería proponen la sustitución completa de un comportamiento por otro, cuando las cosas no funcionan, en la realidad, lo abrupto termina por generar fisuras en las emociones. Cuando nos damos la oportunidad de entendernos y pacientemente generar las transformaciones, florece un yo mucho más seguro y determinante, capaz de alcanzar con más éxito cualquier meta.
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