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En nuestra vida cotidiana, vamos acumulando toxinas constantemente. Toxinas que se encuentran en la polución del aire que respiramos y el agua que consumimos, así como en los propios alimentos que ingerimos. Los alimentos procesados industrialmente contienen químicos, antibióticos y hormonas que nos intoxican, pero aun los que creemos más sanos, como verduras y vegetales, pueden contener pesticidas y fertilizantes dañinos para nuestra salud. Del mismo modo el alcohol, el tabaco, los medicamentos que tomamos y los objetos con los que estamos en contacto nos generan toxinas. Aunque usted no lo crea, hasta las cremas que usamos en la piel, contienen sustancias que pueden ser contaminantes para nuestro cuerpo y que este debe esforzarse en eliminar. También los procesos naturales de nuestro propio organismo, producen toxinas como desecho final de sus funciones. La digestión, por ejemplo, produce los desechos de los nutrientes consumidos y oxidados. Por la orina y el sudor, se eliminan también otra cantidad de toxinas que el sistema linfático recoge del desecho celular. Hasta el exceso de estrés, produce toxinas en nuestro cuerpo. Pero, ¿son nuestros procesos naturales de eliminación suficientes para desintoxicar el organismo completamente? Si usted esta sano pero siente que su cuerpo no funciona con todo su potencial; tiene cansancio crónico, se siente pesado después de las comidas y percibe su digestión como lenta; si le duele la cabeza o las articulaciones, tiene problemas para dormir o carece de brillo en los ojos o la piel, puede ser que todos estos problemas se deban a que su cuerpo ha sido incapaz de eliminar todas las toxinas que ha acumulado y usted esté “intoxicado”. La terapia de desintoxicación iónica trabaja a nivel electrolítico; usando un dispositivo de alta frecuencia y baja tensión, sal y agua como medio osmótico, rompe las moléculas de agua en miles de iones, generando una reacción química vigorosa entre aniones (iones negativos) y cationes (iones positivos). Por osmosis una gran cantidad de aniones (iones negativos) penetran las diferentes membranas del cuerpo y al encontrarse con iones positivos, es decir, con toxinas adheridas a los diferentes tejidos corporales (piel, órganos, etc.), la carga negativa de los aniones neutraliza la carga positiva de las toxinas. Al ser neutralizada esta carga positiva de las toxinas, ellas se desprenden de los tejidos a los cuáles estaban adheridas y son extraídas del cuerpo a través de los pies por el mismo proceso de osmosis y difusión facilitada. El cuerpo, reconoce el proceso de desintoxicación que se está llevando a cabo y coopera incrementando el metabolismo, acelerando la actividad celular, segregando varias clases de enzimas y apresurando la función de eliminación de los diferentes órganos excretores, particularmente del hígado. Aunque suene complicado usted solo va a sentarse muy cómodamente en una silla, con sus pies sumergidos en una tina de agua tibia en la que se ha colocado un puñado de sal. Dentro de la tina se sumerge el electrodo que produce la ionización del agua y de inmediato usted verá cambiar el color de esta a medida que las toxinas van siendo extraídas de su cuerpo. Dependiendo del tipo de toxina y su ubicación en el organismo, se producirá un cambio de color específico en el agua que el especialista usará para su diagnóstico. La razón para que sean los pies los elegidos para esta terapia de ionización, es porque en ellos hay alrededor de 2.000 glándulas sudoríparas que sirven de puerta de salida a las toxinas. Además de lograr eliminar una gran cantidad de toxinas del cuerpo, esta terapia lo cargará de iones negativos. Si recordamos que estos iones son los que nos hacen sentir en paz, relajados, sanos, alertas, etc. entenderemos por qué nos sentiremos más ligeros, lúcidos y relajados después del tratamiento. La desintoxicación iónica, unida a un estilo de vida sano y de bajo estrés, proporciona una manera completa y eficiente de mantener altos niveles de energía, y salud a largo plazo. Generalmente, las toxinas quedándose en el cuerpo por un período de tiempo prolongado, darían lugar a una enfermedad crónica. Las personas que se pueden beneficiar de este tratamiento son aquellas que padecen de fibromialgia, migraña, artritis, fatiga crónica, desbalance hormonal, insomnio, dolores en las articulaciones, alergias entre otros. Entre diez y doce sesiones serán suficientes para que usted pueda sentirse, ¡como nuevo! Alguna pregunta o consulta pueden escribir al info@serinstitute.com o visitar la página web: www.serinstitute.com
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