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Broderick Zerpa
Frente a la chimenea

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Esta es la segunda vez que nos comunicamos por esta vía y sin duda alguna que debo comenzar rompiendo la lógica con la que trabajamos en este periódico de no hablar de política, pero sin dudas que una ocasión tan especial como la llegada de Barack Obama a la silla más alta del mundo, es algo que podría perder su cariz político y ser tratado como un acontecimiento histórico.

Es que de historia tiene mucho la elección de Obama el día martes 4 de noviembre de 2008, día que va a ser recordado por los defensores de los derechos civiles en los Estados Unidos como la culminación de muchos sueños que por años arrastraban los afroamericanos, los cuales fueron profundamente discriminados esta, la tierra de libertades hasta no hace tantos años, tan pocos son, que la imagen que más me impactó el 4 de noviembre, que por cierto es una fecha fatídica para Venezuela que no viene al caso mencionar, fue la imagen del reverendo Jesse Jackson llorando por lo conseguido por el joven Barack y allí mismo recordé las imágenes que muchas veces hemos visto del mismo hombre llorando, pero esta vez por la muerte de Martin Luther King Jr. con quien se hospedaba en el mismo hotel, así de cerca son las huellas de la discriminación en este país.

Barack Obama no sólo es el primer afroamericano en llegar a la más alta magistratura del país, sino que también se convierte en el primer musulmán y si a eso le unimos que también es de tendencia izquierdista estamos ante el más extraño de los presidentes de unos Estados Unidos que parece estar olvidando el cliché de que el americano perfecto es blanco, anglosajón y protestante.

Otra de las extrañas cosas que sucedieron el 4 de noviembre de 2008 es la gran cantidad de gente que asistió a las urnas a votar en una país en donde esa no es la costumbre, quizás sea por la trillada crisis económica que nos envuelve, pero es otra de la cosas que vale la pena resaltar del proceso que ratifica que el sistema genera confianza en los votantes.

Para cerrar el comentario sobre lo sucedido en la histórica fecha, tengo que poner la queja contra CNN, que abusó de las supuestas estadísticas, donde se llegó a decir que el 95% del voto afroamericamos había sido para Obama, de ser así mis estimados amigos, ¿cómo es posible
que Obama perdiera en todos los estados del sur con excepción de Florida, les hablo de estados donde para ver un blanco hay que caminar lejos, como Alabama, Georgia o Luisiana, sólo por ejemplificar. También el CNN pude escuchar que la victoria fue tajante y contundente o calificarla de barrida, cosa que no puedo compartir, cuando el voto popular, que para mi sigue siendo el que vale (creo firmemente que Al Gore venció a Bush y que lástima que las reglas, no lo hubiesen permitido) siendo así la diferencia de algo así como 7 millones de votos entre los más de 100 millones de votos escrutados no es como para considerarla de victoria tajante o de barrida.

Vamos a cambiar de tema y a hablarles un poco el último libro que tuve en mis manos, porque, me fui de clásico y viajando en el tiempo visité isla de Utopía de la mano de Tomás Moro o Thomas Moore como es lo correcto. Me sentí de versa impresionado por el increíble sentido de la anticipación histórica de Moro, el cual en el inicio del siglo XVI definió una sociedad igualitaria muy parecida a las que más de trescientos años después definirían los teóricos del comunismo como Marx, Engels y posteriormente Marcousse.

Moro insiste en que allí donde todas las cosas se comparten no existen motivos para desear ganancias personales, y que el individuo se convierte en alguien perezoso si no hay manera de conservar lo que se ha conseguido con esfuerzo personal. Hitlodeo rebate todo esto citando el ejemplo de Utopía (“Cuando estuve en Utopía”) y, afirmando estar familiarizado en profundidad con sus costumbres y sus maneras, afirma que no existe ninguna sociedad tan bien ordenada como la de ellos. Aquí, Peter Giles, que lleva sin hablar bastante tiempo, estalla, expresando un escepticismo extremo ante lo que dice Hitlodeo. Sería difícil imaginar un pueblo mejor ordenado que el que nosotros formamos. Hitlodeo contesta que los miembros de la mancomunidad de esta parte del mundo son mayores que los nuestros, y que tenían ciudades antes de que hubiera hombres entre nosotros. Una vez un barco romano naufragó en Utopía. Los utopianos aprendieron de inmediato todo lo que los romanos podían enseñar. Si nos ocurriera lo mismo, difícilmente podríamos aprender de ellos de esa manera. Su pasión por aprender es una de las causas que explican su superioridad sobre nosotros. Moro interviene entonces, de
manera diplomática, para pedir a Hitlodeo que les dé una descripción amplia de Utopía (lo que se convierte en el “asunto” del Libro II): de sus tierras, ríos, ciudades, habitantes, tradiciones, leyes y costumbres. Hitlodeo se muestra muy dispuesto a hacerlo, pero avisa de que le llevará tiempo. Moro propone cenar primero. Después de la cena, vuelven al mismo lugar del jardín, donde Hitlodeo comienza su narración sobre Utopía.

Para cerrar debo invitarlos a la Feria del Libro de Miami 2008 que se llevará a cabo del 9 al 16 de noviembre, aunque la parte de la feria que va a ser en la calle, en casi todo el downtown de Miami, será del 14 al 16. En la feria vamos a tener la oportunidad de conversar y escuchar a varios ganadores del Premio Nobel de literatura, adquirir lo mejor de la literatura a precios que solo se pueden ver en la Feria y de pasarla bien, porque la Feria es un momento para compartir con música, espectáculos, literatura y mucha familiaridad, no deje de ir y nos veremos, porque mi libro Béisbol, sus reglas comentadas, también estará allí, junto a este servidor.

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