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Lester Avilés
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Esto de escribir columnas es algo estrafalario. Esta vez, por ejemplo, hay que bailar lo que esta sonando, es decir, la pelea de Oscar de la Hoya y Manny Pacquiao. Aunque no hay nada empaquetado, bien podemos escribir algo de vieja data que siempre suenan como clásicos musicales para el lector, así como también podemos enrevesarnos en temas de investigación, de opinión y hasta de fantasías. Siempre que se plasme intersante y se pueda leer hasta el final.
Obviamente a esta alturas de la pieza, muchos la han bailado hasta en tango, lloriqueando y pegando alaridos de mona mal tirada. Otros se la han llevado al pasito duranguense o haciendole quebradita mejicana. Y de esta y muchas maneras más el ambiente deportivo se llena de vibraciones boxisticas.
El causante de estos alborotos es el Golden Boy, el hombre que ha quedado con la bandera del negocio del boxeo enhiesta, el más productivo boxeador de todos los tiempos que ha generado ganancias de 594.3 millones de dolares. Oscar de la Hoya, el poseedor de 6 títulos mundiales correspondientes a 6 pesos o divisiones diferentes, además de poseer las coronas de las más importantes organizaciones que convalidan los titulos como son la WBA, WBC, IBF y WBO, el único en la historia pugilística. Tambieén podemos agregar unas cuantas medallas de oro en el amateurismo a nivel mundial y olímpico. Nadie duda de sus grandes cualidades y que indiscutiblemente pasará a ser parte de la lista de lo grandes grandes. Aunque no como un invencible como lo fue Rocky Marciano, pero se va codear con Muhammad Alí, Alexis Arguello, Mano e’ Piedra Durán, Julio C. Chávez, etc. etc. etc.
Repito, se ha dicho de todo. Qué me queda por decir? Quizás lo mismo o tal vez reafirmar
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